En 2001, ABB publicó su política social. Sus primeros 13 principios nos comprometen a abrir un diálogo con las partes interesadas correspondientes.
Como consecuencia, los directivos y trabajadores de ABB se entrevistaron con partes interesadas de 34 países, repartidos por cinco continentes. Se eligieron países que permitieran representar diversidad de culturas, entornos geográficos y niveles de desarrollo. Entre las partes interesadas se contaban organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales, sindicatos, gobiernos centrales y administraciones locales, personas del mundo académico, de los medios de comunicación, de grupos religiosos y socios comerciales. La mayoría de estos contactos se sostuvieron en forma de mesas redondas y contó con moderadores independientes.
Se trataron dos áreas principales:
1. ¿Cubre la política social todas las cuestiones que debería? ¿Qué debería incluirse y cuáles son los temas más importantes?
2. ¿Cómo puede llevarse a la práctica la política social? ¿Cómo puede medirse el cumplimiento de objetivos y los avances realizados?
Concluida la primera ronda de debates, se pasó a una segunda ronda por países, ronda en la cual se les pidió que identificasen los principios prioritarios, así como aquellos antes los cuales ABB podría resultar más vulnerable a críticas. Hacia fines de 2001, en 11 países se había llegado a esta segunda etapa.
De un total de 34 países, en 30 se consideró acertado el ámbito de la política. En cuatro países se apuntaron sugerencias para su ampliación. Se formularon comentarios en relación con los 13 principios, sin exclusión. El principio más debatido fue el de la implicación con las comunidades locales, seguido del de salud y seguridad e igualdad
de oportunidades. Los horarios de trabajo y las compensaciones económicas fueron los temas que menor número de comentarios acapararon.
Los principios de política social precisan estar integrados en estructuras organizativas y
procesos corporativos. Es preciso definir indicadores cuantificables para medir los avances de un año a otro.
La elaboración de informes debe establecerse país a país; la diversidad dificultaría la consolidación de datos en indicadores globales. No obstante, sólo se consideró preciso adaptar la política a las condiciones locales en dos países. Los comentarios sobre la política social servirán como base para una segunda versión de política, planificada para el 2003. Se están iniciando varios proyectos con el fin de desarrollar orientaciones de aplicación e indicadores para la medición de los avances.
El debate continuo y con carácter regular con las partes interesadas será cada vez más importante para alcanzar el objetivo de sostenibilidad.